Sobre mí
Soy Silvia Pérez, logopeda en Vigo
La comunicación siempre ha sido el hilo conductor de mi trayectoria. Antes incluso de saber que quería ser logopeda, ya sentía curiosidad por encontrar diferentes formas de comunicarnos, comprender a los demás y, sobre todo, conseguir que ninguna persona se quede sin oportunidades para expresar quién es.

Mi recorrido
Una trayectoria unida por la comunicación.
Mi camino comenzó en el ámbito social, estudiando Integración Social. Fue entonces cuando descubrí la Lengua de Signos Española y empecé a formarme en Ourense, acercándome además a asociaciones de personas sordas. Aquella experiencia despertó en mí una especial sensibilidad hacia la sordera, la comunicación y la accesibilidad, un interés que continúa acompañándome hasta hoy.
Durante esta etapa descubrí también la Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación (SAAC). Aprendí que comunicarse no depende únicamente de hablar: existen diferentes caminos para expresar necesidades, pensamientos, emociones y deseos. Y que encontrar ese camino puede cambiar por completo la manera en la que una persona se relaciona con su entorno.
Mis prácticas en APES fueron especialmente importantes para mí. Allí aprendí, entre muchas otras cosas, un principio que todavía forma parte de mi manera de trabajar: generar oportunidades para que cada persona pueda desarrollar todo su potencial y ser su mejor versión.
Después continué mi formación en Atención Sociosanitaria a Personas en Situación de Dependencia, realizando mis prácticas en AIXIÑA. Allí pude conocer de cerca diferentes realidades, tanto relacionadas con la discapacidad como con el envejecimiento, y tuve la oportunidad de observar y participar en sesiones de logopedia. Aquella experiencia terminó de confirmar algo que ya empezaba a sentir: quería dedicarme a la logopedia.
Y así comenzó mi camino como logopeda
En septiembre inicié la carrera de Logopedia, una etapa que me permitió descubrir la amplitud de nuestra profesión.
Durante la universidad hubo una asignatura que despertó especialmente mi interés: Patología de la Audición, Voz y Deglución, impartida por el Dr. Juan Carlos Vázquez Barro. Sus clases y su forma de entender la profesión hicieron que mi interés por la audición y la rehabilitación auditiva creciera todavía más.
En muchas ocasiones acudía acompañado de Irma Cabo, una de mis grandes referentes profesionales, cuya experiencia y forma de entender la logopedia han influido mucho en mi trayectoria.
Durante la carrera también tuve la oportunidad de realizar un Erasmus en Leiria, Portugal, una ciudad que me marcó desde el primer momento por la cercanía de sus personas y por la acogida que recibí. Allí aprendí junto a las profesoras del Politécnico de Leiria, todas ellas Terapeutas da Fala, muy implicadas con su trabajo y con la investigación. Les guardo un cariño especial, especialmente a Inês Lopes y Sónia Pós de Mina. También me sentí muy acompañada por mis compañeras. Además, participé en una investigación sobre lectura compartida, cuya importancia continúo transmitiendo hoy a las familias en consulta.
A lo largo de mi formación continué estudiando Lengua de Signos Española, alcanzando el nivel B1. Esta experiencia reforzó mi convicción de que la comunicación debe adaptarse a cada persona y no la persona a una única forma de comunicarse.
Aprender de grandes profesionales
Durante mi formación tuve la suerte de encontrarme con personas que han dejado una huella importante en mi manera de trabajar.
Mi prima Ester Pérez, también logopeda, fue una de las personas que más me impulsó a seguir aprendiendo y me acercó a cursos y profesionales que terminarían formando parte de mi trayectoria. Gracias a ella conocí el Gabinete de Nuria Baquero, donde realicé mis prácticas y trabajé durante varios años. Allí crecí profesionalmente rodeada de un equipo de mujeres con gran vocación y compromiso, que con el tiempo se convirtieron también en amigas.
También tuve la oportunidad de aprender de profesionales como Coral Guillén, referente en motricidad orofacial y con quien actualmente continúo colaborando. Pero había un área que seguía despertando especialmente mi curiosidad: la sordera.
Por eso viajé hasta Pamplona para continuar formándome en rehabilitación de implantes cocleares, de la mano del Dr. Manuel Manrique Rodríguez, uno de los grandes referentes en hipoacusia, acúfenos e implantes auditivos tanto en niños como en adultos.
Una profesión que nunca deja de enseñarme
Si algo he aprendido durante todos estos años es que ser logopeda significa estar en constante aprendizaje.
La logopedia abarca muchas áreas, muchas patologías y, sobre todo, personas muy diferentes entre sí. Por eso continúo formándome, asistiendo a cursos y aprendiendo de profesionales de diferentes disciplinas.
Mi curiosidad me ha llevado a interesarme por ámbitos como la audición, la voz, la deglución, la motricidad orofacial, la comunicación aumentativa y alternativa, la tartamudez y la rehabilitación auditiva, entre muchos otros.
También he buscado aprender de otras profesiones que pueden complementar nuestra intervención, como la odontología y la relación entre esta y la logopedia.
Mi forma de entender la logopedia
Hoy sigo creyendo que la logopedia es mucho más que trabajar una dificultad: es escuchar, comprender y acompañar a cada persona para que pueda comunicarse, participar y ser comprendida.
Porque detrás de cada palabra, gesto, signo, mirada o pequeño avance hay una historia, unas necesidades y muchas posibilidades.
Y ahí es donde empieza, para mí, la verdadera logopedia.Silvia Pérez · Logopeda
